Seguramente has probado la soya en alguna de sus presentaciones, ya sea como sustituto de leche, como entrada en forma de edamame, como complemento en alguna ensalada o como aderezo para la comida asiática, quedando muy en claro que es una leguminosa sumamente versátil y que además, de acuerdo a estudios, resulta una excelente fuente alimenticia para la nutrición de cualquier persona, incluso convirtiéndose en la base de muchas dietas basadas en plantas, así mismo, convirtiéndose en una tradición milenaria dentro de la cultura asiática, pues de acuerdo a estadísticas, alrededor de 2,000 millones de personas consumen soya diariamente tan solo en China, Corea y Japón, sin embargo, el crecimiento del consumo de la leguminosa no obtendría notoriedad en América hasta principios del siglo XX, donde se comenzaría a conocer los beneficios de este alimento, comenzando en Estados Unidos y seguido en el resto del continente.

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La soya se distingue por ser una fuente de basta proteína vegetal, que resulta excelente como sustituto de la carne animal, sumado a esto, se dice que beneficia la salud cardiovascular, la pérdida de peso y hasta podría prevenir ciertos tipos de cáncer.

A pesar de esto, no han faltado detractores, pues constantemente se ha debatido sobre los pros y contras de la soya como base alimentaria al sugerir que algunos componentes de ésta podrían estar relacionados con la estimulación de células del cáncer de mama, aparte de ser una fuente de alergias bastante común, siendo una leguminosa bastante controvertida entre los sectores de investigación para la salud.

¿Cuáles son los beneficios de la soya?

La soya contiene isoflavona, que es un compuesto estrogénico natural (fitoestrógeno) y que no tienen nada que ver con los estrógenos humanos, así que no te preocupes, a tu novio no le van a crecer bubis por comer sushi, y no son hormonas de ningún tipo, aunque según estudios de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, la isoflavona si puede ser benéfica para la fertilidad y el embarazo.

Y al contrario de lo que dicen los detractores, de hecho, un estudio realizado en 2017 por la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts, indicó que el consumo de isoflavona reduce el riesgo de cáncer de mama, además de prolongar la vida de pacientes de dicho padecimiento.

Encima de los beneficios que trae la isoflavona, la soya contiene lisina en elevadas concentraciones, que es un excelente agente antiviral, cardiovascular, que previene la osteoporosis y disminuye los niveles de lípidos en la sangre.

La doctora que trajo el tofu y la soya a América

Aunque la soya ya era conocida en el continente americano desde los tiempos de conquista, sería hasta principios del siglo XX gracias a Yamei Kin, una científica prodigio que demostraría los beneficios de la soya en Estados Unidos, mostrándole a este país los beneficios de la cultura en China.

En 1917 Kin se embarcaría a investigar el frijol de soya para el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (U.S.D.A, por sus siglas en inglés), pero antes de eso ella se convertiría en una celebridad en el mundo de la nutrición, recomendando a las mujeres consumir soya y tofu en lugar de carne animal.

Ella tenía un laboratorio parte del U.S.D.A, donde investigaba lo que los estadounidenses llamarían el “queso chino de soya”, pues ella aseguraba que “los estadounidenses no saben utilizar la soya”, pues además del tofu, también tenía una pasta café hecha de la leguminosa (miso) y los fideos de soya utilizados en el chop suey, pues Kin aseguraba que debía saber bien para que la gente lo consumiera y estas presentaciones, especialmente el tofu, parecían alternativas bastante atractivas para los ciudadanos de Estados Unidos.

Cabe mencionar que Kin hablaba un inglés perfecto, además de chino, japonés y francés, pues aunque nació en China fue adoptada por misioneros estadounidenses tras quedar huérfana y más tarde terminaría la carrera de medicina en la Women’s Medical College en Nueva York, demostrando desde ese momento su prodigio en las ciencias al graduarse con los más altos honores y siendo la primera mujer china en graduarse en esta carrera, además de dominar la fotografía microscópica del tejido humano.

Yamei Kin, 1912
Dominio público
Yamei Kin en 1912

La historia de la soya en México y Latinoamérica

El uso de la soya en Latinoamérica realmente tomaría fuerza mucho más tarde, pues se comenzaría a utilizar por sus beneficios proteínicos en forma de suplemento alimenticio para combatir la desnutrición en personas de escasos recursos con poco acceso a alimentos de fuente animal, siendo combinada esta leguminosa con maíz.

La popularidad de la soya realmente despegaría hasta la década de los 70 gracias a la ASA (Asosiación Americana de la Soya, por sus siglas en inglés), siendo México seleccionado para ella en 1971, pues ha sido principal importador del aceite de soya y productos a base de soya estadounidenses para todo Latinoamérica y tras este suceso, México comenzaría a producir sus propios productos a base de dicha leguminosa, además que comenzaría a utilizar la soya como suplemento de proteína en alimentos procesados de origen animal para abaratar costos, de ahí en adelante, la producción de estos productos comenzaría a hacerse cada vez más y más popular a partir de la década de los 80, con el boom de comida oriental que surgiría y que tomaría fuerza con cada década siguiente.

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