En muchos lugares del mundo existe la terrible tradición de la mutilación genital femenina, también conocida como ablación de clítoris. Un procedimiento que retira una parte (o completamente) del tejido de los órganos genitales femeninos y por lo general se realiza entre la niñez y los 15 años de edad, según datos de la ONU.
¿Por qué se realiza la mutilación genital femenina?
La ablación de clítoris o la mutilación genital femenina suele hacerse por motivos religiosos o culturales y tiene como objetivo principal eliminar el placer sexual de las mujeres. Ahora bien, dado que este procedimiento se realiza principalmente por cuestiones no médicas, además, de que suele practicarse en niñas, la ONU la considera una violación de los derechos humanos, la salud y la integridad de las mujeres y las niñas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que más de 200 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de la mutilación genital en 30 países en África, Medio Oriente y Asia.
Si bien la práctica está concentrada en esta región del mundo, lo cierto es que también existe en América Latina y puedes conocer más sobre la mutilación genital femenina en este rincón del mundo leyendo esta colaboración especial de Mónica Garza para Revista Central:
Mutilación femenina, un grito de auxilio también en América Latina
Grados de mutilación genital femenina
La ablación de clítoris tiene diferentes tipos y grados de mutilación, partiendo de mutilaciones parciales o totales del prepucio del clítoris, labios menores o mayores.
Por ejemplo, la infibulación es el procedimiento en el que se extirpa tanto el clítoris como los labios menores y mayores. Por si fuera poco, posteriormente se cosen los dos lados de la vulva dejando dos aberturas para orinar y menstruar.
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Consecuencias y riesgos de la mutilación genital femenina
La OMS también reporta que la mutilación genital femenina en cualquiera de sus grados no tiene ningún beneficio para la salud de las niñas y las mueres, al contrario, es fuente de dolor y diversas complicaciones severas ya sea inmediatamente después del procedimiento o a largo plazo.
Estos son algunos de los que la OMS menciona:
- dolor intenso
- hemorragias
- hinchazón en el área genital
- fiebre
- infecciones
- shock
- muerte
Y entre las consecuencias a largo plazo se encuentran:
- problemas urinarios (como dolor al orinar o infecciones urinarias)
- problemas vaginales (irritación hasta vaginosis e infecciones)
- problemas menstruales (como reglas muy dolorosas o dificultad para menstruar)
- formación de queloides (cicatrices engrosadas y elevadas sobre la piel)
- dolor durante la penetración
- falta de sensibilidad y satisfacción sexual
- problemas durante el parto (complicaciones en el parto, hemorragias o hasta necesitar resucitar al bebé o muerte neonatal)
- bajo autoestima
- depresión
- ansiedad
- estrés post-traumático
Estos son tan sólo algunos de los riesgos, los cuales suelen elevarse cuando las mujeres son sometidas a este tipo de procedimientos más de una vez, en particular cuando el cosido de la vulva es abierto para tener relaciones sexuales o para poder dar a luz… y una vez han parido, vuelven a ser cosidas, empeorando entonces cualquier padecimiento que puedan sufrir.
Días como el 6 de febrero, el Día Internacional de la Cero Tolerancia por la Mutilación Femenina han sido creados con el objetivo de erradicar esta práctica, y salvaguardar entonces los derechos humanos y la salud de millones de niñas en todo el mundo que sin fundamentos médicos son sometidas a la mutilación genital femenina sin que tenga un beneficio para sus vidas.
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