El universo visual de El diablo viste a la moda está lleno de prendas memorables, pero hay un accesorio que trasciende la pantalla por su historia, su valor y su carga simbólica. Más que un simple adorno, el collar que luce Miranda Priestly en su oficina es una joya con pasado real, ligada a la realeza británica, a una célebre actriz victoriana y a la tradición joyera londinense.
Su recorrido histórico lo convierte en el collar más caro y en una de las piezas más intrigantes que han aparecido en una película contemporánea que gira alrededor del mundo de la moda.
El collar más caro que aparece en 'El diablo viste a la moda'
A lo largo de El diablo viste a la moda se aprecian múltiples accesorios de lujo, pero una pieza sobresale por su valor histórico y económico. Se trata del collar de inspiración egipcia que Miranda Priestly, interpretada por Meryl Streep, porta en una escena dentro de su oficina.
Este collar no es una réplica ni una creación para utilería. Es una joya auténtica vinculada con la realeza británica y valorada en más de 100,000 dólares. La pieza fue un encargo directo del rey Eduardo VII, bisabuelo de la reina Isabel II e hijo de la reina Victoria.
Cuando aún era príncipe de Gales, Eduardo VII solicitó hacia 1870 la confección de este collar a la casa joyera Hancocks London. Aunque estaba casado con la princesa Alexandra de Dinamarca, la joya no fue un regalo para ella, sino para la actriz Lillie Langtry, con quien mantenía una relación amorosa.
Lillie Langtry no solo fue una actriz reconocida en su época. También fue figura destacada en los círculos culturales victorianos, amiga y musa de Óscar Wilde, y esposa de un hombre acaudalado, lo que la convirtió en un personaje frecuente dentro de la alta sociedad inglesa.
Detalles del collar egipcio que luce Miranda Priestly
Conocido como el Lillie Langtry necklace, este collar presenta un diseño claramente influido por la estética egipcia. Está compuesto por escarabajos alados, colgantes en forma de gotas de coral, cabujones de turquesa, piedras lunares y conchas de coralina talladas.
La pieza, elaborada en oro, combina tonos dorados, salmón y turquesa que evocan el gusto por el exotismo propio de la época. Su diseño responde al fenómeno conocido como “egiptomanía”, una tendencia artística que se expandió en Europa a mediados del siglo XIX tras las expediciones napoleónicas y la apertura del Canal de Suez.
Cada detalle del collar remite a ese interés por lo oriental y lo arqueológico, que se reflejó en la moda, el arte y la joyería de la era victoriana. Esta estética, cargada de simbolismo, refuerza la personalidad sofisticada y autoritaria de Miranda Priestly dentro de la narrativa cinematográfica.
¿Cómo llegó el collar real a 'El diablo viste a la moda'?
La presencia del collar en El diablo viste a la moda fue posible gracias a la diseñadora de vestuario Patricia Field, quien logró que uno de los propietarios recientes de la pieza se la prestara para el rodaje.
La trayectoria del collar antes de llegar al set es igualmente interesante. Tras la muerte de Lillie Langtry en 1929, se perdió el rastro de la joya durante varias décadas. No fue sino hasta 2003 cuando reapareció públicamente al formar parte de una subasta organizada por Bonhams, donde fue adquirida por la joyería Hancocks & Co.
Tiempo después, la pieza pasó a manos del anticuario neoyorquino Fred Leighton, quien presuntamente facilitó el préstamo del collar a Patricia Field para la película. Una vez finalizado el rodaje, la joya regresó a la boutique de Hancocks & Co, donde permanece resguardada y fuera del mercado.
Hoy en día, el collar más caro que apareció en El diablo viste a la moda puede admirarse en la galería de la histórica joyería londinense, convertido no solo en una pieza de alto valor económico, sino en un objeto cargado de historia que une cine, moda, realeza y cultura victoriana en un solo accesorio.
