Los filósofos griegos solían asociar la felicidad con la virtud: los actos virtuosos y por tanto el esfuerzo nos acercaban más a este estado. Por ejemplo, Aristóteles escribió sobre la “eudaimonia”, misma que ha sido traducida como felicidad o el bienestar mayor del ser humano, y la práctica y la virtud te llevan a ello. En el estoicismo, la eudaimonia se alcanzaba al tener sabiduría y tranquilidad, en vigilar tus pensamientos y sentimientos sobre lo que no se puede controlar…
Pero ¿y sí la felicidad no sólo se trata de cómo nos comportamos o reaccionamos al mundo, y más bien está definida por nuestra química cerebral?
La ciencia ha buscado responder esta interrogante, incluso se ha intentado identificar en qué parte del cerebro está (te lo adelantamos: aún no lo descubren), pero sí han identificado que la felicidad comprende una serie de factores biológicos, sociales y hasta económicos.
Y sí, quizás no es lo mismo estar triste (o feliz) y tener un millón de dólares en la cuenta bancaria, que no tenerlo, pero… ¿será que algunos de nosotros estamos predispuestos a ser felices desde nuestra biología?
Estudios como “Biological Connection to the Feeling of Happiness” indican que un 35 y 50% de la felicidad es hereditaria, aunque la evidencia sobre la genética de la felicidad aún es poca.
Hablemos claro, si bien las circunstancias y factores socioculturales influyen en nuestra felicidad, los factores biológicos son los que mejor predicen nuestra felicidad (mas no la determinan), según lo recopilado por un grupo de científicos en el paper “Happiness & Health: The Biological Factors-Systematic Review Article”.
De acuerdo con este artículo, hay dos dimensiones considerables para la felicidad, y su interacción general resulta en si somos o no felices. Estas son:
- los factores endógenos (lo biológico, cognitivo, la personalidad y subfactores éticos)
- los factores exógenos (comportamiento, socioculturales, económicos, geográficos, eventos de vida y subfactores estéticos)
Entre los factores endógenos, la genética y las hormonas son algunos de los campos de estudio más relevantes en cuanto a su relación con la felicidad.
1. Oxitocina, químico del amor: acaricar animales; tacto físico; ayudar a otros, y socializar.
2. Dopamina, químico de la recompensa: dormir lo suficiente; conseguir un logro; tomar un baño, y comer.
3. Serotonina, químico de la tranquilidad: mindfulness; exposición al sol, y caminatas en la naturaleza.
4. Endorfinas, químico analgésico: escuchar música; ejercitarse, y reír. / Getty Images
¿Cuáles son las hormonas de la felicidad?
Es bien sabido que el cerebro controla todas las funciones de nuestro cuerpo, incluyendo cómo nos sentimos y otras reacciones corporales relacionadas con los sentimientos (como podría ser sentirse feliz y reir).
La relación entre nuestro cerebro y las emociones involucra diversas estructuras cerebrales, en particular el sistema límbico, así como el sistema endócrino (el conjunto de órganos y tejidos que segregan las hormonas). ¿Y esto qué tiene que ver con la felicidad?
Los estudios han encontrado que las hormonas principales que regulan la felicidad son cuatro:
- dopamina
- serotonina
- endorfinas
- oxitocina
Aunque hay otras relacionadas como la epinefrina (o adrenalina), noradrenalina, así como el cortisol y la melatonina, que están relacionadas con el nivel de felicidad de las personas.
Por ejemplo, la epinefrina se produce en situaciones de alto estrés, eleva nuestro ritmo cardiaco y la respiración con el fin de permitirnos actuar rápidamente. En ese sentido la epinefrina se puede relacionar con la felicidad pues “reduce el dolor [o aflicción] e intensifica la capacidad de seguir adelante a pesar del sufrimiento”.
En esencia, las primeras cuatro hormonas suelen ser referidas como las hormonas de la felicidad o del bienestar. De acuerdo con Harvard Health Publishing, esto se debe a los sentimientos de felicidad y hasta de euforia que producen.
A continuación una descripción breve de qué produce cada una de las hormonas de felicidad basado en los hallazgos de este paper.
1. Dopamina
Esta hormona está relacionada con la sensación de placer y es parte de nuestro sistema de recompensa de nuestro cerebro… aunque no es la única función que tiene.
La dopamina funciona anticipando la felicidad en lugar de crearla y ayuda a reforzar comportamientos que hacemos una y otra vez.
En esencia, cuando segregamos dopamina nos invade una sensación de bienestar, de allí que su lado más peligroso esté relacionado con el abuso de sustancias ilícitas. En el inverso, han identificado que los niveles bajos de dopamina se relacionan con un peor humor, más no necesariamente con la depresión, pues ésta está relacionada con la serotonina.
2. Serotonina
En general, la serotonina es la hormona relacionada con un mejor ánimo o una actitud positiva, y es conocida como un estabilizador del humor, de allí que sea utilizada en medicamentos antidepresivos.
De acuerdo con el estudio, la serotonina se suele generar cuando alguien se siente significativo o importante. Mientras que se presentan niveles bajos de serotonina en estados de aislamiento o depresión.
3. Oxitocina
También se le conoce como la hormona del amor, ya que esta se libera en nuestro cuerpo cuando tenemos contacto físico con las personas que amamos, sea desde un abrazo, acurrucarse hasta tener sexo.
Algunos de los momentos en los que más producimos oxitocina son durante el orgasmo, así como en la labor de parto y la lactancia.
4. Endorfinas
Las endorfinas tienen fama de ser los analgésicos naturales de nuestro cuerpo, y por tanto elevan nuestra sensación de bienestar en general (y así como los filósofos, el bienestar también es entendido como felicidad).
Por ejemplo, en situaciones de alto estrés o en las que sentimos dolor, se produce endorfina, la cual tranquiliza nuestro cerebro e induce una sensación de felicidad.
Consejos para elevar la producción de hormonas de felicidad
En general, los estudios científicos han encontrado que ciertas actividades contribuyen a la segregación de las hormonas relacionadas con la felicidad en especial la actividad física, la meditación o hasta la risa.
Asimismo, la exposición al sol incrementa la producción de vitamina D, la cual es necesaria para producir serotonina, también el sol incrementa los niveles de endorfina. Hay otras actividades como comer chocolate o tener sexo que también están relacionado con los niveles de endorfinas y oxitocina en el cuerpo.
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