Uniqlo es esa marca que todos aman, que no saben bien si necesitan, pero que al final, todo lo que compras te dura años, te ajusta perfectamente y se convierte en tu armario básico. Porque ese es justamente el objetivo de Tadashi Yanai, director ejecutivo y fundador de esta tienda de Retailing que se mantiene en constante competencia con los otros monstruos del fast fashion: H&M y ZARA.
Su objetivo, y lo que lo ha llevado a formar una tienda tan exitosa con el 700% de rendimiento a los inversionistas, siempre fue ofrecer prendas básicas, de alta calidad y a precios asequibles. Tadashi Yanai y Uniqlo han cumplido su promesa todos estos años, y siempre tienen clientes satisfechos en diversas partes del mundo.
De dónde es Uniqlo y cuál es su historia
Tadashi Yanai heredó una sastrería masculina en Tokio, negocio que su padre había mantenido por muchos años y legado familiar tokiota, lo cual es algo digno de respeto y de mucha solemnidad. Era 1972 cuando Yanai se disponía a tomar decisiones sobre las 22 sastrerías que formaban parte de su herencia. Entonces empezó a pensar y a investigar sobre cómo convertir ese legado familiar en una marca internacional. Tal vez nunca imaginó que este sueño alcanzaría niveles globales.
Tashashi Yanai se embarcó en un viaje alrededor del mundo para averiguar el lenguaje y las necesidades del consumidor promedio, también se fijó en el ambiente de cada sociedad que visitaba así como la filosofía empresarial de muchas cadenas de fast fashion por todo el mundo. Consciente de que, seguramente, vería muchas lagunas y áreas de oportunidad, se propuso convertir las sastrerías de su padre en una marca al servicio de la sociedad japonesa. Ropa de primera calidad con alta tecnología (en Japón las temperaturas son extremas, por lo que se necesita cierta indumentaria) y un precio asequible.
A diferencia de otras empresas, Tadashi decidió poner en este proyecto todas sus armas, tiempo, disposición y corazón. Se comprometió con ofrecer a sus clientes prendas básicas, funcionales, de buena calidad y a buen precio. No conforme con eso, decidió que cada tienda contara con un servicio al cliente casi personalizado. Con esto en mente, en 1984 Yanai inauguró la primera tienda llamada Unique Clothing Warehouse ubicada en Hiroshima.
Para 1998, Uniqlo ya era una cadena de 300 tiendas en todo Japón.
Cómo se diferencia Uniqlo de otras tiendas de fast fashion
Sin embargo, aunque la marca ya era prolífica y muy famosa, empezó a tener este estigma de "ropa barata", pero no como la ropa del fast fashion, que todos sabemos que es barata y de mala calidad; sino como una tienda hecha ara personas de bajos recursos sin posicionamiento social, pues cada prenda era muy básica. En base a esto, Tadashi Yanai se propuso mantener los bajos costos, pero elevar la calidad de los materiales, y por si fuera poco, empezó a incorporar tecnología.
Muchos empresarios aseguran que Uniqlo opera de manera muy distinta a sus competidores del fast fashion, pues su proceso de producción se asemeja más a las empresas de tecnología. Consciente de que no quiere ser una línea de ropa pretenciosa, sino funcional y básica, la marca se preocupó por desarrollar tejidos de buena calidad y de última tecnología, por lo que cada colección tarda aproximadamente un año en planificarse. Comparado con ZARA y H&M, que lanzan colecciones cada tanto por estar persiguiendo tendencias, Uniqlo reduce mermas, artículos descontinuados y otros gastos operativos que se deben solventar cuando se tiene una marca de fast fashion preocupada por las tendencias de moda.
Con estos planes operativos y la visión que mantiene desde sus inicios; para 2019 Uniqlo contaba con 2,250 tiendas en 25 países. Un resultado fruto del esfuerzo y el compromiso del director, el personal, sus investigadores y un público fiel porque Uniqlo cumple lo que promete.
Uniqlo, "Hecho para todos"
Prendas sencillas y funcionales, prendas esenciales en el día a día, precios bajos, alta calidad y tecnología es o que ha mantenido a Uniqlo en la competencia junto a los grandes y viejos monstruos de la ropa básica y del fast fashion.
En vista de que Uniqlo tiene el control desde que se planifica una nueva colección hasta que llega a manos del cliente, la marca conoce de primera mano las necesidades del consumidor. Y como la queja era que las prendas eran bastante básicas, en los últimos años Uniqlo ha diseñado una serie de colecciones para hombres, mujeres, niños y bebés que se ve enriquecida con embajadores de la marca de talla internacional que acompañan las campañas dependiendo el país.
Uniqlo continúa con sus planes de globalización (Uniqlo en México es algo que queremos desesperadamente), pero antes tiene otros retos que superar, como los tratos gubernamentales, los contratos con otras empresas y cadenas de tiendas y, por último, conocer bien a cada público, pues una de las quejas recurrentes es el fitting, porque por supuesto, no es lo mismo una talla chica en Occidente que en Oriente.
Mientras eso sucede, Uniqlo continúa su expansión y su lucha silenciosa contra ZARA y H&M.
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