Con el estreno de la serie Love Story basada en la relación mediática y trágica de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy, cuya vida se vio expuesta de forma tan violenta que el único destino que fueron capaces de perseguir fue la fatalidad, volvemos a reflexionar sobre los límites entre lo público y lo privado, y el inevitable descontrol que se tiene de estas fronteras.
Es una excelente oportunidad para reflexionar sobre la exposición, la difusión y el poder de la imagen... hasta que se convierte una condena incapaz de cumplir. Carolyn Bessette-Kennedy fue, y cobró su revival a partir del estreno de Love Story, un ícono de mujer independiente, fuerte y auténtica que tuvo la desgracia de enamorar y enamorarse del heredero de una de las familias más famosas de Estados Unidos. Su influencia en la cultura pop fue tal que después de su boda secreta con John F. Kennedy Jr. la moda nupcial (y la moda en general) cambió para siempre.
La princesa Diana y la tendencia en la moda nupcial de los 80
El mundo recuerda la unión de la princesa Diana y el príncipe Carlos en 1981, cuando el auge económico y los nuevos ricos incursionando en el mundo corporativo se enfocaban en mostrar la opulencia y fastuosidad del florecimiento económico de la década.
No es un secreto la ceremoniosidad con que se confeccionó el vestido de novia de la princesa Diana; aquella historia en la que los gusanos de seda trabajaban a marchas forzadas para tener los ajuares a tiempo. El impacto que provocó su aparición en público, con todos esos volantes, encajes, las mangas tipo globo y el impresionante velo fueron una representación del estadio económico de la época, la cultura general y las tendencias en moda.
No es de extrañar que toda la década de los 80 estuviera marcada de este estilo. La moda nupcial se vio repleta de aplicaciones, lentejuelas, perlas, encajes, volantes, layering, tul... Sin mencionar los ramos, que se mostraban igual de fastuosos, enormes y en concordancia con la exhuberancia de los vestidos de novia. La princesa Diana marcó a toda una generación e impuso la regla de los vestidos de novia por una década completa.
Carolyn Bessette-Kennedy y la nueva tendencia nupcial en los 90
Por el contrario, a mediados de la década de los 90, las generaciones decidieron ser más minimalistas y apostar por la individualidad, la comodidad y la frescura. Ya no era necesario mostrar la opulencia ni sumarse a tendencias demasiado vistosas, lo que de verdad importaba era poder expresarse a través de la ropa, sin importar si estaba a la moda.
Entonces llega la boda secreta de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy a mediados de los 90 (21 de septiembre de 1996). Cuando todos esperaban que Calvin Klein fuera el elegido para diseñar el vestido de novia (puesto que la novia misma era una figura importante en la maison), Carolyn decidió que su íntimo amigo, Narciso Rodríguez, un diseñador amateur que trabajaba para otros diseñadores, diseñara y confeccionara su vestido.
Como un reflejo natural de la época, el vestido de novia de Carolyn Bessette-Kennedy es un slip dress blanco perla cortado al bies, con un escote drapeado que se ajustaba perfectamente a su figura proyectando una sensación de comodidad, frescura y elegancia. Como adorno extra usó el pasador de Jackie Kennedy Onassis y un par de sandalias Manolo Blahnik.
Minimalismo nupcial y sencillez
El mundo de la moda, y la moda nupcial en específico, explotó en furor y aplaudió este diseño minimalista y fresco que no pretendía presumir, sino que estaba hecho para que la novia, Carolyn Bessette-Kennedy, disfrutara en intimidad de su matrimonio con John F. Kennedy Jr. El único protagonista debía ser el amor.
La tragedia que los alcanzó después, quizá, fue también una de las razones por las cuales, el vestido de novia de la pareja más famosa del momento marcara la tendencia de la moda nupcial al igual que la princesa Diana, apoderándose no de una década, sino de las subsecuentes tendencias en cuanto a vestidos de novia.
La moda no solo es moda, es un puente entre la sociedad, los medios de comunicación y el poder; es una de las grandes lecciones de Love Story.
