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Piedras del hambre: el funesto augurio de no cuidar el agua

Por: Beatriz Esquivel 15 agosto 2022 • 3 minutos de lectura

Las piedras del hambre son advertencias claras de lo que pasa cuando el nivel de los ríos disminuye y el recordatorio de que tenemos que cuidar mejor nuestro planeta.

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piedras del hambre que son
Piedra del hambre con la inscripcion “Si me ves, llora”. / Norbert Kaiser - Own work, CC BY-SA 3.0 de, Wikimedia Commons

Con frases como “si me ves llora”, estas piedras suelen estar bajo el agua predicen un funesto futuro para quienes las pueden ver, pues son símbolo de sequías y hambruna. Estas han sido nombradas por algunos como “piedras del hambre” y te explicamos el origen de estas inscripciones.

Su nombre original es “Hungersteine” proveniente del alemán, y se encuentran en ríos de Europa, como el río Elbe, en la actual República Checa. Su traducción literal es piedra del hambre, y no puede haber un nombre tan claro para lo que anuncian. También están presentes en países como Alemania, Eslovaquia, Austria y Hungría.

piedra del hambre emergiendo del rio elbe
Radionaut - Self-photographed, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

El origen de las piedras del hambre

A través de Europa ha sido común llevar un registro de los niveles de los ríos cercanos a los principales asentamientos humanos, y éstos datan de siglos atrás, casi hasta el siglo XV, en plena Edad Media.

De esta forma se conoce si ocurrieron inundaciones, así como las fechas en las que las sequías asolaron a la región… y en particular las consecuencias que el nivel de los ríos tuvieron sobre la vida humana.

En ese sentido, las piedras del hambre son registros de niveles de agua muy bajos a consecuencia de sequías, pero existen aquellas que más allá de marcar la fecha, dejaron terribles avisos de lo que pasaría si la piedra era visible una vez el nivel del agua decrece.

Y sí, el presagio principal son hambrunas, dado que estamos hablando de tiempos en los que la agricultura y la industria alimentaria en general dependía en mayor parte de los fenómenos naturales y una sequía podía arruinar toda una cosecha. Asimismo, que el nivel de agua se redujera impedía el paso de navíos que suministraban materiales.

piedras del hambre en el rio elbe
Por Dr. Bernd Gross - Own work, CC BY-SA 3.0 de, Wikimedia Commons

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Las piedras del hambre en la actualidad

La importancia de las piedras del hambre ha disminuido debido a los sistemas de riego, el comercio exterior y otras prácticas comerciales que no dependen (del todo) de la navegación por ríos, ahora estas piedras quedan como un anuncio de los peligros del cambio climático y los efectos del humano sobre la Tierra.

El usuario de Twitter @Batallitass glosa en un hilo varias de estas piedras del hambre, en particular aquellas que cuentan con otras inscripciones además del año como: “Si me ves, llora”, “quien me vio, lloró, el que me vea, llorará”, “cuando vuelvas a ver esta piedra, llorarás, tan poco profunda era el agua en 1417”.

Por otro lado, la disminución de los niveles del río han dejado ver otras evidencias de la actividad humana, en particular municiones que fueron utilizadas durante la Segunda Gurra Mundial.

La práctica tampoco es exclusiva de siglos pasados, pues estas ingeniosas, pero lúgubres rocas han sido una idea que incluso Greenpeace ha utilizado para concientizar sobre el cambio climático. La ONG colocó en 2018 una piedra en el río Elba que reza: “Si me ves es que la crisis climática ha llegado”.

piedras del hambre antiguas rio elbe
Wikimedia Commons

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Y es que de la mano de la crisis climática están periodos de sequías extendidos y su opuesto: inundaciones, entre otros efectos del cambio climático a los que ya estamos expuestos como el cambio de las estaciones del año, temporadas de calor o frío extremos.

En ese sentido, las sequías se vuelven particularmente peligrosas para la vida humana, puesto que al no haber lluvia, se pierden las cosechas tanto para el consumo humano como para el alimento para ganado, los alimentos existentes se encarecen lo que hace la vida más difícil, también implica la pérdida de biodiversidad y aumenta la desertificación.

Ahora, si bien las sequías no son tan largas como en el pasado, los científicos han apuntado a que en la actualidad los periodos de sequías pueden ser cortos, pero que las temperaturas registradas son cada vez más altas al grado que rompen récords y dañan las cosechas.

Lejos de tomar estas piedras del hambre como una atracción turística, quizá habría que tomarlas como el augurio que nuestros antepasados han dejado por un bien común.

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