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septiembre 01, 2020 01:10 PM
Kristina Velfu*
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Las enfermedades mentales de Van Gogh y su arte

Se dice que sufría de epilepsia, esquizofrenia, alcoholismo, psicopatía y desorden de personalidad, y no se sabe si estos padecimientos nutrieron su inspiración o restringieron su productividad. Lo cierto es que este artista jamás hubiera imaginado –ni siquiera en una de las muchas intoxicadas noches que pasó bebiendo absinthe–, que sus obras llegarían a tener los precios estratosféricos y el enorme éxito comercial que han alcanzado.

El primer hijo de la familia Van Gogh nació muerto exactamente un año antes de que el pintor viera la luz del día por primera vez en Holanda, en 1881. Su madre le puso a Vincent el mismo nombre de su bebé perdido, quizá con el afán de honrar de alguna manera a esa criatura.

Parecía marcado por la tragedia y el fracaso. No pudo continuar la carrera de marchante de arte que su destino familiar señalaba ni cumplió los estándares que la sociedad de aquel entonces –guiada por los estándares morales de la revolución industrial– consideraba como los de éxito: no formó una familia, fue incapaz de mantenerse solo y tuvo serias dificultades para hacer amigos.

En esa época, el arte no era más que una herramienta que reafirmaba los valores de la clase burguesa: se rechazaron el humanismo, la crítica y la evocación a emociones negativas; sin duda, un escenario difícil para un joven como Vincent, tan sensible a los problemas del proletariado. De no ser por la piedad y la compasión de su hermano menor Theo, quien lo mantuvo durante gran parte de su vida, el mundo jamás habría conocido las creaciones de uno de los más célebres artistas de la historia. De hecho, es tal vez por la historia de Vincent y algunos otros ejemplos que se piensa que el arte no es una buena forma de ganarse la vida y que los artistas son bohemios, locos e incapaces de sobrevivir por sí mismos, envueltos en la tragedia de sus propios pensamientos, adictos a los estupefacientes y aislados en un viejo ático entre aguarrás y óleo.

Es paradójico pensar que hoy, Van Gogh cuenta con récord de ventas en subasta en el mundo, cuando en su primera exhibición en París, llevada a cabo en el restaurante del Boulevard Clichy y en la que también expusieron Toulouse Lautrec, Émile Bernard y Louis Anquetin, ninguno vendió nada y terminaron intercambiándose sus obras, como los bohemios que eran en la Ciudad Luz. No sabían que protagonizarían la próxima revolución del arte.

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En 2017, la casa de subastas Christie’s, vendió por 81.3 millones de dólares Campo arado, inspirada en la vista desde su habitación en el psiquiátrico.

Siglos después de su muerte, llega la trascendencia

En 2017, la casa de subastas Christie’s, en Nueva York, vendió una obra de Van Gogh por 81.3 millones de dólares, ¡más de 1,557 millones de pesos! Se trata de Campo arado, pintada en septiembre de 1888 e inspirada por la vista que tenía desde su habitación en el psiquiátrico de Saint-Rémy, Francia; la pintura muestra a un hombre trabajando el campo de trigo. Sin embargo, su récord de venta es de 1990, cuando alcanzó 82.5 millones de dólares (casi 1,600 millones de pesos) por Retrato del doctor Gachet, pintado en 1890 y subastado también por Christie’s.

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Su récord de venta es de 1990, cuando alcanzó 82.5 millones de dólares por Retrato del doctor Gachet.

En una subasta parisina en 2018, se vendió Mujeres arreglando redes en las dunas por 7,650,000 euros (más de 160 millones de pesos). Durante mucho tiempo, esta pieza fue exhibida en el Museo Van Gogh en Ámsterdam, uno de los más visitados del mundo. El coleccionista europeo al que le pertenecía decidió venderla por estar valuada en entre tres y cinco millones de euros, un precio ampliamente superado en la puja.

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El dueño del cuadro Mujeres arreglando redes en las dunas la ofertó en entre tres y cinco millones de euros, pero se vendió en casi ocho millones.

Así es como quería morir

Tenía 36 años cuando Vincent decidió internarse, por su propia voluntad, en un psiquiátrico. Su proyecto artístico de formar una comunidad de pintores de la época había fracasado, y Theo había decidido casarse, lo que implicaba el inminente riesgo de perder su amorosa atención. A través de las cartas escritas a su hermano, queda testimonio de los serios problemas de depresión que enfrentó a lo largo de su existencia y que, entre otras cosas, lo llevaron a cortarse la oreja con una navaja de rasurar, un año antes de darse un tiro, que le causó la muerte dos días después.

El psiquiátrico de Saint-Rémy no contaba con médicos especialistas y su administración se limitaba a mantener con vida a los pacientes. Las palabras finales de Van Gogh fueron “Así es como quería morir”, según narra Theo en una carta que le escribió a su esposa luego de atestiguar el último aliento de su hermano, quien anteriormente ya había manifestado sus planes suicidas.

Los misterios de Van Gogh

Aún hoy, se sigue investigando cuál fue el último cuadro que creó. Una nueva hipótesis señala que se trata de Raíces de árbol y que lo estaba pintando la mañana en que decidió dispararse con la pistola de su casero. Sin embargo, no hay consenso sobre ello y, en esta controversia, están en juego millones de dólares que le sumarían un gran valor a la obra.

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Se cree que Raíces de árbol es el cuadro que estaba pintando la mañana en que decidió dispararse.

Igualmente, sigue en debate un diagnóstico certero sobre sus padecimientos. Hay quien dice que sufría de epilepsia, esquizofrenia, alcoholismo, psicopatía y desorden de personalidad, pero no existe una investigación concluyente y tampoco hubo una valoración oportuna en su momento.

Las enfermedades mentales que lo orillaron a suicidarse en 1890 eran como lo son hoy: un estigma, un tabú, un motivo de juicio y segregación social. Vincent no pintaba a consecuencia de su enfermedad mental, pintaba a pesar de ésta. Es quizá el arte lo que le aferraba a la vida.

Van Gogh: de visita en la Ciudad de México

Fue en 2018, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, cuando Bernardo Noval vio por primera vez la exposición que despertaría en él un interés sin igual. Hoy, el empresario, fundador de Must Wanted Group y promotor cultural, es el responsable de que ésta, una de las exhibiciones más increíbles que ha visto el mundo, haya llegado a México y haya reanudado sus presentaciones: Van Gogh Alive The Experience.

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Van Gogh Alive es una experiencia que transporta a quien la vive hasta las entrañas de la obra del artista holandés, y que convierte al Monumento a la Madre en una galería multimedia que acerca a todos los públicos a sus cuadros más representativos. En el lugar cuentan con todos los protocolos de sanidad, así que recuerda que tu visita es segura.

CONTACTO

Web vangoghalivemx.com

Tw @bernoval / @mustwantedg

* Kristina Velfu (@velfu) es periodista especializada en difusión del arte y la cultura.