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Las locaciones más terroríficas de México

Por: Redacción Central 02 noviembre 2017 • 2 minutos de lectura

Desde apariciones hasta destrucción de objetos usados en las locaciones son algunos hechos paranormales que suceden en las grabaciones de películas de terror.

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Aunque México no tiene una larga trayectoria en las películas de terror, se han usado hospitales psiquiátricos, casas embrujadas, hoteles abandonados, haciendas antiguas y carreteras a mitad de la noche, han fungido como escenario para filmar series y películas mexicanas en el género del terror o misterio que han asustado a producciones completas.

La película Archivo 253, que dirigió el cineasta Abe Rosenberg, se filmó en 2012 al estilo ‘found footage’ en la clínica psiquiátrica San Rafael, que para entonces ya no operaba y al poco tiempo fue demolida; se decía que en este lugar penaban las almas de los pacientes que fallecieron luego de ser maltratados física y psicológicamente por los médicos que los atendían, pues les aplicaban terapias de electroshock para calmarlos.

El rodaje fue padecido por todo el equipo de producción debido a que la mayor parte del tiempo eran testigos de sombras en los pasillos, muebles que se caían, objetos que se arrastraban, puertas que se azotaban y ruidos extraños.

La serie de televisión Yago se filmó en el hotel Posada del Sol, ubicado en la calle Niños Héroes 139, en la colonia Doctores de la capital; de acuerdo con el staff de producción y actores como Gabriela de la Garza, Iván Sánchez y Sophie Alexander diario padecían de alguna situación paranormal. Incluso, guardan diversas imágenes en las que se aprecian supuestos entes que los observan.

Esta fue la misma locación para filmar la secuela de Km 31. Los actores dijeron que una niña se aparecía en el cuarto 103. Para tenerla tranquila y que no alterara el rodaje o pusiera de nervios al elenco, la producción colocó un altar de dulces y juguetes en su honor.

Cuando se rodó la primera parte de Km 31 en la autopista México-Toluca que atraviesa el paraje del Desierto de los Leones, donde, dicen, se aparecen un niño y un monje que perteneció al exconvento del Desierto de los Leones.

Basado en estas leyendas, el director Rigoberto Castañeda filmó el largometraje y declaró que durante las grabaciones todos escuchaban el llanto de un niño muy cerca de donde, supuestamente, había muerto.

Durante la realización de la película Cañitas trajo muchas situaciones que hasta el momento no tienen explicación coherente, aunque no se filmó en la supuesta casa embrujada, ubicada en la calle Cañitas 51 en la colonia Popotla, el productor asegura que la maldición se trasladó a la mansión que rentaron donde grabaron las escenas.

Cuando quisieron fotografiar el nombre de la calle Cañitas con motivos promocionales, el rollo se veló además la la casa que fungió como locación, explotó sin motivo aparente.

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