Cuando vamos al médico y éste nos dice que necesitamos llevar una vida más tranquila y libre de estrés, ¿no te sientes estresada en automático? A los médicos les encanta regañarnos por llevar vidas al límite que exceden los niveles de cortisol en el cuerpo (es decir, el llamado "efecto cortisol"), pero es que hoy en día es casi imposible no sentirnos estresados por la rutina, el trabajo, el tiempo, el contexto mundial, etc.
Es una tarea imposible eso de llevar una vida tranquila, pero quizá lo podríamos considerar (intentar en medida de lo posible) sabiendo que los efectos del cortisol en la piel nos están dando una apariencia que no queremos.
Qué es el cortisol y cómo funciona en el cuerpo
El cortisol es una hormona segregada por las glándulas suprarrenales y se le conoce como la "hormona del estrés", útil en situaciones de riesgo, contextos en los que se debe apelar a la supervivencia e incluso cuando tenemos una discusión que requiere mucha fortaleza y claridad mental. Además de eso, el cortisol ayuda a regular otras funciones en el cuerpo y para comunicarse con el sistema endocrino.
Lo que los médicos quieren decir cuando recomiendan llevar una vida libre de estrés se refiere al resto de hábitos o la rutina diaria que mantenemos según nuestro estilo de vida, y es ahí donde empieza a complicarse todo. Por ejemplo, el uso de la tecnología por tiempo prolongado, el consumo de azúcares, el sedentarismo, la mala alimentación, hábitos como fumar o el consumo de sustancias, la automedicación, etcétera. Es entonces que el cortisol empieza a tener repuntes perjudiciales para la salud, y una de las consecuencias del "efecto cortisol" es la salud de la piel y la apariencia de la misma.
Cuáles son los efectos del cortisol en la piel
Ya sea que los niveles elevados de cortisol provoquen la aparición de malestares de la piel o que "despierten" afecciones que se mantenían inactivas; lo que el "efecto cortisol" causa es una sobreestimulación de las glándulas sebáceas, lo que ya nos da un problema de acumulación de grasa en la piel (sobre todo en el cutis) y como consecuencia directa tengamos que lidiar con brotes de acné.
Por si fuera poco, al tener un cuerpo con niveles crónicos de cortisol, el sistema inmunológico se desequilibra y esto provoca piel extremadamente sensible y propensa a enfermedades como la psoriasis, rosácea, erupciones, urticaria y otras afecciones. Sin mencionar que un cortisol elevado también origina inflamación en la piel, que en el resto del cuerpo puede ser imperceptible, pero que en la cara nos lleva a la temida "cortisol face", que se caracteriza por una forma redonda e inflamada, como una luna llena.
Aunque los médicos aseguran que para llegar a estas enfermedades de la piel se necesitan niveles altísimos de cortisol por un tiempo prolongado, es innegable que los estragos se perciben por muy menores que sean. Porque además, vivir con niveles altos de cortisol también nos lleva al envejecimiento prematuro, la hiperpigmentación en ciertas zonas del cuerpo (es decir, ojeras, manchas y un tono irregular en la piel) y en general, una piel seca, sin brillo, sin elasticidad y sin la apariencia que buscamos al usar cremas y sérums para mantener una apariencia sana y joven.
Cómo controlar el cortisol y sus efectos en la piel
Lo primero es la hidratación, un organismo bien hidratado puede combatir mejor los efectos del cortisol en la piel. Lo segundo es una buena alimentación, pues no hay que olvidar que muchos alimentos contienen "disruptores endocrinos", que desequilibran todo el sistema hormonal. Por último, el descanso. Para bajar el nivel de cortisol se debe tener un descanso reparador, un periodo de 6 a 8 horas de sueño para que el cuerpo pueda regenerarse y completar sus funciones básicas.
En cuanto a la piel, los médicos no recomiendan adentrarse en el mundo de las cremas, sérums, aceites y otros productos que prometen milagros, pues lo primero es sanar la rutina y los hábitos para después complementar con otros productos.
No obstante, una rutina básica de cuidado de la piel incluye limpiadores orgánicos (sin alcoholes, parábenos u otras sustancias), una crema humectante y, si es necesario, un sérum con vitamina C o retinol que ayude a unificar el tono de la piel y a recuperar su brillo natural. No olvides el bloqueador, o el sol hará estragos más fuertes incluso que el propio cortisol.
