El brillo de la moda y la intensidad del mundo editorial encuentran su mejor aliado en escenarios reales que transmiten carácter, historia y elegancia. En El diablo viste a la moda 2, cada locación aporta una identidad visual que potencia la narrativa y acompaña el desarrollo de los personajes con una atmósfera sofisticada y auténtica.
De acuerdo con Conde Nast Traveler, estas fueron algunas de las calles emblemáticas, museos imponentes, diners clásicos y palacios europeos que construyeron el recorrido cinematográfico de la tan esperada secuela.
Lugares en donde se grabó "El diablo viste a la moda 2"
Nueva York
Como era de esperarse, la película El diablo viste a la moda 2 se rodó en Nueva York, ciudad que resulta fundamental por la naturaleza de sus icónicos personajes. A lo largo del filme, se les puede ver transitando distintos puntos de Manhattan que refuerzan el espíritu editorial y cosmopolita de la historia. Midtown funciona como el entorno que rodea la redacción de ‘Runway’, con su energía constante y su arquitectura corporativa que remite al mundo de las grandes publicaciones.
La Quinta Avenida también tiene un papel relevante, particularmente por la presencia de la flagship de Dior, donde trabaja Emily, un detalle que subraya el vínculo directo entre la narrativa y las grandes casas de moda. Tribeca, Downtown y Brooklyn representan, en cambio, los espacios asociados a Andy, con calles más relajadas, cafeterías tradicionales y rincones que evocan una vida menos acelerada.
El Museo de Historia Natural
Otra de las locaciones destacadas de la película es el Museo de Historia Natural. Este recinto, ubicado en Washington, D.C., aparece durante la gran gala primaveral organizada por ‘Runway’, una escena que alude claramente a la reconocida Met Gala encabezada por ‘Vogue’ y Anna Wintour. Durante esta secuencia se aprecia su imponente escalinata, por la que desfilan invitados y seguidores, aportando un aire majestuoso y ceremonial que refuerza la relevancia del evento dentro de la trama.
Bubby’s
En una de las escenas más íntimas, Andy sale a cenar con sus amigos y su nueva pareja a un clásico diner de Tribeca que abrió sus puertas al público en 1990. Se trata de Bubby’s, un lugar reconocido por su propuesta gastronómica que celebra los sabores tradicionales estadounidenses. Entre sus platillos más representativos destacan los pancakes, el pollo frito y las tartas artesanales. Este espacio aporta calidez y cercanía a la historia, y se presenta como el sitio ideal para disfrutar de un brunch.
Long Island Bar & Restaurant
Entre los diners visitados por la protagonista también se encuentra Long Island Bar & Restaurant, un establecimiento de Brooklyn Heights que ha permanecido en funcionamiento durante más de cinco décadas. Este sitio es conocido por su coctelería de autor y su comida reconfortante. Su especialidad son las hamburguesas, consideradas por muchos como de las mejores de Brooklyn.
Milán
Aunque Nueva York es esencial en El diablo viste a la moda 2, el filme también se traslada a Milán, ciudad que aparece en la primera parte de la historia durante la Semana de la Moda. Este evento funciona como un punto clave en el desarrollo de la trama, ya que marca el inicio de una nueva etapa profesional para los personajes.
Parte del rodaje se realizó durante la Fashion Week de Milán, específicamente en el interior de la Academia de Brera, una reconocida escuela de Bellas Artes que aporta un trasfondo artístico y cultural a la película. Además de este recinto, se pueden apreciar otros puntos emblemáticos como la plaza del Duomo, la Galería Vittorio Emanuele II, Villa Arconati, el Palazzo Clerici y el patio de Santa Maria delle Grazie.
Aunque en la narrativa se muestra que Runway organiza una cena exclusiva para socios y amigos en este último museo, la producción tuvo que recrear el espacio. No fue posible filmar directamente en el lugar debido a que la iluminación requerida podía afectar el icónico mural de La Última Cena, de Leonardo da Vinci.
Lago di Como
Otra de las locaciones que más llama la atención en esta secuela es la residencia del millonario que aparece en la historia. Se trata de Villa Balbiano, una villa histórica del siglo XVI ubicada a orillas del Lago de Como, reconocida por sus jardines, su arquitectura barroca y su elegancia atemporal. Este espacio, disponible para eventos privados, aporta un cierre visual espectacular y refuerza el tono de lujo y sofisticación que caracteriza a la película El diablo viste a la moda 2.
