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Cortesía de Amazon Studios

Marie Sklodowska-Curie es una mujer que difícilmente necesita introducción. Ella es la única mujer en tener bajo su nombre dos premios Nobel de física y de química, obtenidos en 1903 y 1911 respectivamente. Su fama creció cuando en conjunto con su esposo Pierre Curie encontraron dos nuevos elementos de la tabla periódica: el radio y el polonio.

  Su pasión por la ciencia y sus hallazgos en vida estuvieron supeditados a los de su esposo en buena parte de su vida, aunque el paso del tiempo y el cambio de épocas han reivindicado su papel en la historia. Del mismo modo, Marie fue una mujer científica en una época en cual las ciencias seguían siendo un espacio, ya no exclusivo, pero sí predominantemente masculino –y algunos podrían argumentar que aún lo es–, sin embargo, su cerebro la llevó a ser una de las científicas más reconocidas de finales del siglo XIX y comienzos del XX y cuyos hallazgos cambiaron el curso de las ciencias y la humanidad.

Pierre y Marie Curie en su laboratorio
Foto: Wikimedia Commons

Madame Curie (Radioactive) se basó en la novela gráfica de Lauren Redniss y fue dirigida por Marjane Satrapi presenta la historia de vida de esta científica, pero en especial se convierte en un testamento de la perseverancia de la mujer. Si bien, la película a momentos puede divagar, lo cierto es que a partir de lo que se ve en pantalla y la vida misma de Curie existen diversas lecciones que cualquier mujer debe tomar para su propia vida, inspiradas nada más y nada menos que en una genio.

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1. Sé determinada

La película comienza con una muestra de algunos de los obstáculos a los que Marie se enfrentó entre sus colegas, desde “nimiedades” como que su equipo de laboratorio fue movido de lugar, hasta perder un espacio propiamente y verse obligada a llevar a cabo sus experimentos en su hogar. A pesar de ello, Curie perseveró hasta que su trabajo fue reconocido.

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Cortesía Amazon Studios.
Anya Taylor-Joy y Rosamund Pike en Radioactive.

2. Ignora el ruido y las críticas

La vida de Curie comenzó a tomar un giro más oscuro cuando las primeras sospechas de que la radiactividad de los elementos encontrados era nociva para la salud, pero en especial tras la muerte de su esposo Pierre, cuando su aventura con otro hombre se hizo de conocimiento público. La crítica en la prensa y sus conocidos fue mordaz al grado que la científica fue discriminada por su origen Polaco, no obstante, la mujer permaneció en París e ignoró a todos sus críticos.

3. Ama con pasión

Uno de los aspectos más idealizados en la vida de Curie (y la película) es su relación con Pierre. Comenzando por la de compañeros de laboratorio a compañeros de investigación a relación de pareja, aparentemente los Curie eran la versión del siglo XX de una power couple. Dos científicos capaces, ignorados por la Academia, pero al final de cuentas mostraron su valía y aportaron al mundo científico. Sin embargo, el amor de Marie no se limitó a su relación de pareja o su amor de madre, su vida entera es una oda al amor por su trabajo, por la ciencia, el conocimiento.

Pierre y Marie Curie
Foto: Smithsonian Institution - Flickr Commons
Pierre y Marie Curie en 1903.

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4. Nadie es perfecta

Esta versión fílmica también ayuda a comprender un aspecto esencial y sumamente humano: que nadie es perfecto. Contrario a retratar a Marie como un ideal de mujer inteligente , guapa y muy capaz, también se muestran facetas de la mujer que podrían alejarla del papel de un modelo a seguir. Así como Marie fue determinada y tenaz, podía ser terca, a veces demasiado dura y estricta, y muchas otras sumamente vulnerable a sus traumas de la infancia. Pero no por ello menos valiosa, ni menos capaz.

5. No sucumbas ante las expectativas

En ocasiones las expectativas pueden ser una gran guía para poder probarse ante el mundo, sin embargo, estas no son una regla que cumplir. Las expectativas ajenas sobre nuestras acciones puede ser perjudicial e incluso llevarnos a perder foco de lo que realmente importa. En ese sentido, Marie nunca cumplió con las expectativas de nadie más que las propias. De Curie se esperaba que no fuera una mujer molesta cada que pedía el mismo trato que a sus colegas hombres, se esperaba que fuera una madre dedicada o ser una viuda que limitara sus deseos para honrar la memoria de su esposo. Pero lo cierto es que Curie, como cualquier otra mujer del pasado o actual siguió sus instintos y aunque fue víctima de juicios ajenos, todo apunta que vivió bajo sus propios términos.

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