Una habitación propia, de Virginia Woolf
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'Girl power' hasta en las vacaciones: lectura feminista para Semana Santa

Aprovecha estos días para descansar, divertirte y aprender. Te dejamos cuatro recomendaciones para valorar el feminismo desde un punto de vista social y político, pasando por meditaciones literarias, filosofía de género y fabulación incluyente. ¡Obras que no puedes dejar de leer!

Letras que luchan por la inclusión y la Igualdad

Vindicación de los derechos de la mujer es la obra por excelencia. Audaz, innovador e incómodo, este elocuente alegato de Mary Wollstonecraft aboga, desde 1792, por la necesidad de una formación integral e igualitaria para toda la sociedad.

  Este reclamo, que en contexto con el tiempo en que fue escrito, se refería a que además de “costura, canto y dicción” (disciplinas cuya finalidad era atender las necesidades y recreo de sus maridos), las mujeres también tuvieran el derecho a instruirse en materias como “aritmética, gramática e historia”, clases que en los liceos británicos del siglo XVIII eran dictadas a puros hombres.

Con más de dos siglos de haber sido impresas, sus palabras siguen igual de vigentes al afirmar que “es justicia y no caridad lo que necesita el mundo”, aspiración humana que sin importar el tiempo que pase, siempre tendrá la misma fuerza que cuando fue pronunciada.

Vindicación de los derechos de la mujer
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Una muestra de la condición femenina en la literatura

Una habitación propia, de Virginia Woolf, es una meditación más literaria que social o política, pero no por ello con menor peso en la ideología feminista en la que se inserta.

Compuesto por una serie de conferencias que la atormentada autora dictó en los campus para mujeres de Oxford en 1928, el texto parte de una anécdota personal: al estar preparando los coloquios que había sido invitada a impartir, la escritora reflexionaba plácidamente en los jardines de Oxbride (universidad ficticia que conjunta los nombre de Oxford y Cambridge) cuando a lo lejos, un guardia del colegio le hizo señas para indicarle que únicamente a ciertos miembros del profesorado, así como a algunos estudiantes destacados –por supuesto todos hombres– les era permitido pasear en esos lugares. Ofuscada, la conferenciante se retiró a la biblioteca para corroborar algunos datos, pero otro guardia le impidió el acceso bajo el argumento de que “las señoras no podían entrar en la biblioteca si no iban acompañadas por un miembro del Colegio o provistas de una carta de presentación”.

Es así que poco a poco se adentra en cuestionamientos sobre por qué no se habla en general ni mucho menos se leen la misma cantidad de autoras que de autores de épocas anteriores… ¿Acaso no las hubo? ¿Qué habría pasado con los dramas de Shakespeare en caso de que no fuera William, sino Judith –hermana ficticia del dramaturgo inventada por Woolf– la autora de Hamlet, Otelo y Macbeth? ¿Conoceríamos esas obras maestras?

Para quien se interese en dicha cuestión, recomendamos que busque la respuesta en palabras de la propia Virginia para entender que “vivir una vida libre en Londres en el siglo XVI habría significado, para una mujer poeta y dramaturga, un dilema y una tensión nerviosa que muy bien hubieran podido matarla”.

Una habitación propia, de Virginia Woolf
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Un parteaguas que nos sigue haciendo reflexionar

El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, es una postura filosófica que ha ganado por sí misma un lugar distinguido en la ideología de género.

Aunque este ensayo fue escrito y publicado en entregas durante 1948 y 1949, vendiendo 20 mil ejemplares en la primera semana que se lanzó como libro en este último año, fue hasta el movimiento feminista de los 60 que su frase icónica cobró la relevancia que actualmente posee: “On ne naît pas femme: on le devient (No se nace mujer: se llega a serlo)”.

Cabe decir que la propia Simone aclara desde el inicio que “la discusión sobre el feminismo ha hecho correr bastante tinta; actualmente está punto menos que cerrada: no hablemos más de ello. Sin embargo, todavía se habla. Y no parece que las voluminosas estupideces vertidas en el curso de este último siglo hayan aclarado mucho el problema”. Frases con afirmaciones e ímpetus incendiarios que, más de medio siglo después, hacen que volvamos a ellas.

El segundo sexo, de Simone de Beauvoir
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Un replanteamiento que lleva hacia la equidad

Fábulas feministas, de la autora Suniti Namjoshi (nacida en India y radicada en Inglaterra), es, como su nombre lo indica, una inventiva donde la imaginación sirve en favor de la igualdad de género, pero que también denuncia el racismo, así como la homofobia.

Compilación a cargo de la editorial mexicana Paraíso Perdido (((editorialparaisoperdido.com/libro/fabulas-feministas))), reúne las ficciones y poemas más notables de la autora desde 1981 hasta 2006, por lo que el recorrido literario de esta edición proviene de 13 libros diferentes en los que se “replantea y cuestiona el discurso misógino y sexista de la literatura clásica (oriental y occidental) […] una lectura que remueve, que indigna, pero que también libera […] especialmente a aquellos interesados en descubrir un mensaje de reconciliación, equidad y respeto hacia la vida de los otros”, tal como podemos leer en la presentación de este rescate en español que resulta fundamental para la literatura feminista del siglo XXI.

Fábulas feministas, Suniti Namjosh
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