En vista de nuevas enfermedades y padecimientos que se correlacionan directamente con los hábitos alimenticios y el ritmo de la vida moderna, numerosos especialistas se preocupan por la salud del cerebro y del cuerpo en general.
La alimentación ha cambiado mucho, y no para bien. Aunque cada vez más médicos y especialistas diseñan dietas saludables que prometen mejorar la calidad de vida, es un hecho que esta preocupación se deriva de la inmensa cantidad de alimentos .
Cocinar para conectar con la comida y para convertir esta tarea en un ritual no solo aporta beneficios nutricionales, también estamos ayudando a la regeneración cerebral sin darnos cuenta.
Sujetos de estudio y metodología; combatir la demencia y el deterioro cognitivo
Publicado recientemente en el Journal of Epidemiology & Community Health, un estudio reveló que existe cierta relación entre cocinar platillos desde cero y las probabilidades de sufrir demencia.
El grupo de estudio consistió en 11 mil adultos mayores y sus hábitos alimenticios para el Estudio de Evaluación Gerontológica de Japón.
A cada participante se le realizó una encuesta sobre sus hábitos alimenticios y culinarios, la frecuencia con la que cocinaban platillos en casa y qué tan hábiles se consideraban en la cocina. Estas habilidades podían variar entre poder cocer un huevo, saltear proteínas o vegetales y platillos que requieren técnicas culinarias más complejas.
Después de recabar información, los investigadores compararon estos datos con el historial médico de los participantes. Uno de los resultados fue que aquellos que cocinaban desde cero en casa al menos una vez a la semana tenían un 30% menos de probabilidades de sufrir demencia o deterioro cognitivo en comparación con quienes no acostumbraban cocinar.
Los resultados sorprendieron más a los investigadores al darse cuenta de que los participantes con habilidades culinarias muy básicas que cocinaban en casa reducían hasta en un 70% la probabilidad de desarrollar demencia.
Por qué el cerebro se beneficia al cocinar platillos desde cero
Teniendo en cuanta de que se trata de un estudio de observación, no hay resultados concluyentes. Sin embargo, el rango de información que se obtuvo de las encuestas les dio mucho qué pensar a los investigadores.
Es decir, no puede afirmarse categóricamente que cocinar platillos desde cero reduzca la posibilidad de desarrollar demencia, pero sí hay un abanico de variantes que pueden contribuir a que, en efecto, nuestro cerebro no se deteriore tan rápido.
De acuerdo a los expertos, cocinar desde cero un platillo involucra planificación, retención de información, interpretación de información, secuenciación de acciones, resolución de problemas, coordinación motriz, entre otras.
Los expertos explicaron:
"El acto de cocinar en sí mismo es una actividad cognitivamente compleja. Requiere realizar varias tareas a la vez, sincronización, memoria de trabajo y adaptación en tiempo real. En muchos sentidos, funciona como una estimulación cognitiva cotidiana".
Confía en el proceso
Otra de las variantes que los investigadores consideran es el hecho del platillo en sí, es decir, comer comida hecha en casa reduce el consume de alimentos ultraprocesados, lo que mejora la salud de forma integral considerablemente.
Por otro lado, los investigadores afirman que no es necesario empezar a cocinar frenéticamente, simplemente, considerar este hábito para llevarse a cabo al menos una vez a la semana para empezar con los estímulos cognitivos.
Esto nos lleva a concluir que, como ya se ha demostrado antes, lo importante es mantener el cerebro activo y darle retos de cuando en cuando para mejorar su plasticidad, y si esto implica un platillo delicioso al final, ¡qué maravilla!
