Quién degusta un trago de destilado tiene la capacidad de invocar a Dios, pero quién fuma un buen tabaco tendrá la oportunidad de dialogar con él a través del humo que llegara a los cielos.
Existen personajes de nuestra larga historia humana que se dejaron enamorar por el poder de los humos; tales son los casos de Sir Winston Churchill, John F. Kennedy, Sigmund Freud, Ernesto Che Guevara, Mark Twain, Porfirio Díaz, Mario Moreno “Cantinflas” y María Felix, entre otros. Cada uno de ellos haciendo bocanadas para poder exhalar y disfrutar al mismo tiempo la complejidad de sabores y aromas de las hojas de tabaco.
Cada amante del tabaco, ya sea en su forma de puros o habanos y de acuerdo al origen del torcido (liar o rolar el tabaco), se da toda una experiencia y regalo de los dioses taínos al mundo. Fueron descubiertos por las grandes culturas mesoamericanas e introducidos en Europa por los peninsulares e ingleses. Este tipo de cigarros, por llamarles comúnmente pero sin ligarlos a los comerciales e industrializados, poco a poco fueron y son grandes compañías del goce sibarita de muchos amantes a los humos sagrados, y que, por supuesto, a lado de un buen destilado potencian su sabor haciendo la experiencia todavía más elevada.
En nuestra cultura, propiamente en la península de Yucatán, los mayas usaban las hojas de tabaco para conectar con sus energías sagradas y destinaron los campos de San Andrés Tuxtlas, en el estado de Veracruz, para su cultivo. Actualmente, muchas de las anillas más famosas del mundo (República Dominicana, Nicaragua y Honduras) usan capas de San Andrés, haciendo un blend lleno de aromas que aporta México al mundo de los humos sabrosos.
Hoy en día, los más conocedores (y también los nuevos adeptos) gustan de fumar y beber entablando maridajes perfectos. En la usanza tradicional se han acompañado con maravillosos destilados de gran categoría como el whisky o ron, pero ahora existen otras opciones con las que se combina y eleva el gusto sensorial. Los destilados de agave están teniendo una gran relevancia al combinar los puros o habanos con una gran gama de bebidas tales como: el tequila, el mezcal, la raicilla, la tuxca, el comiteco, la bacanora y hasta el primo del agave, el buen sotol.
Actualmente vivimos una época llena de cambios, donde los espacios cerrados ya no son libres para los fumadores, sobre todo los del buen tabaco. Las restricciones para los fumadores cada vez se han hecho más severas legalmente, al grado que hasta en las cajetillas de cigarros comunes y las cajas de los puros y habanos nos ponen imágenes escalofriantes y a la vez conscientes de cuidar la salud.
Encontrar espacios para el goce y disfrute del tabaco es complejo. Hoy son una opción los famosos y selectos cigar bars, pues dentro de ellos se han acondicionado espacios abiertos que permiten que el fumador conocedor de buen tabaco no se sienta señalado y, al contrario, obtenga una atmósfera idónea donde socializar e intercambiar “vitolas”. Estos lugares, a su vez, cuentan con destilados mundiales que se maridan con los tabacos propios o las sugerencias del cigar bar.
Pero, ¿cuál es la diferencia entre un puro y un habano?
Los habanos son únicamente elaborados en Cuba; la Denominación de Origen Habano puede ser otorgada a todos los tabacos en los que el 100% del tabaco que los compone haya sido cultivado en dicho país.
“Hay clientes que ya tienen sus combinaciones y otros vienen en busca de nuevos sabores, aquí se pueden pasar un rato agradable y disfrutar de la vista al aire libre en la terraza”, comenta el gran Cigar & Wine Sommelier y buen amigo Yamir Pellegrino, quien ha diseñado cartas para un total de casi 50 restaurantes con estrella Michelin.
Yamir nos explica que la carta de un buen restaurante puede tener, a su parecer, siete opciones de maridaje, entre las que resaltan: Cohiba Siglo II con tequila plata; Montecristo Edmundo con mezcal; un Romeo y Julieta “Wide Churchills” con un tequila reposado; Partagas No. 2 con sotol; Bolívar belicoso fino cepo 52 (fortaleza fuerte) con un mezcal durangensis; H. Upmman no. 2 (fortaleza suave media) con una raicilla, y un Hoyo de Monterrey Epicure especial con una bacanora.
El fumar no es solo por querer hacerlo a capricho. Para los fumadores de buenos tabacos es el sentirse en la atmósfera adecuada, relajarse, aprovechar para degustar un destilado que vaya bien de acuerdo a la fortaleza del tabaco y, de esa manera, poder conectar con su interlocutor o con la deidad de los taínos para el tabaco, la bella Atabey, quien es una divinidad femenina de los antiguos taínos, un pueblo casi extinto de origen arahuaco que se situaba en gran parte de los archipiélagos del Caribe.
Así que estimados lectores es momento de degustar a la deidad de los taínos en forma de hoja de tabaco y sentir como poco a poco va enamorándonos con sus perfumes y sabores que nos remontarán, sin duda, al cielo.
Por tanto Santé y buenos humos.
Algunos cigar bars en CDMX:
- Cigar Point
- Casa Turrent
- Toledo Rooftop
- Gran Canrtina Filomeno (área de Puros y habanos)
- Casa Cházaro
- La Casa del Habano
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