No son pocas las historias que conocemos sobre los lazos que se crean entre las personas y los animales, la prueba más reciente de esto es Karl Lagerfeld y la generosa herencia que le dejó a su amada gata birmana, Choupette.
Esta noticia, que salió a la luz poco tiempo después de la muerte del diseñador, conmocionó al mundo; sin embargo, este mundo aún no está listo para que animales reciban herencias multimillonarias, no importa si hablamos de "la gata más famosa del mundo", como la llamó Lagerfeld en vida.
Esta es una crónica breve y concisa sobre Choupette, su herencia, su estilo de vida y el inmenso amor que Karl Lagerfeld le profesaba.
Choupette, la amada gata de Karl Lagerfeld
La historia cuenta que Karl Lagerfeld, alemán hijo de un simpatizante del partido nazi, nunca había sentido especial simpatía por los animales. Desde joven lo único por lo que se interesó fue su carrera y el labrado de su nombre en el mundo de la moda.
Pero como suele pasar con las historias de amor y la intervención fortuita del destino, un amigo cercano a Lagerfeld, el modelo Baptiste Giabiconi, tuvo que salir de la ciudad a atender unos asuntos y le pidió encarecidamente a Karl que cuidara de su gata cachorra.
Los medios no se ponen de acuerdo en la edad, pero tenía entre tres y cuatro meses cuando Choupette llegó al departamento de Lagerfeld para nunca irse. Pasado el tiempo de cuidado provisional, Baptiste se llevó a su mascota a casa. Poco, muy poquísimo tiempo después, el diseñador le rogó a su amigo que le devolviera a quien se convertiría en su fiel compañera.
El cliché "amor a primera vista" jamás había sido tan certero. Lagerfeld la amaba tanto que mandó pintar sus muebles de negro (originalmente eran blancos) para que nadie confundiera a su gata con el mobiliario y la lastimara por descuido.
Y así empezó la relación entre estos dos seres que se vio interrumpida únicamente por la muerte.
Por qué la gata de Karl Lagerfeld no ha recibido su herencia
Al morir el diseñador, el 19 de febrero de 2029, los rumores sobre el paradero de su fortuna se desataron. Más curiosidad causaba el destino de Choupette, a quien su padre había acostumbrado a una costosa vida de aristócrata.
La respuesta no tardó en salir, Karl Lagerfeld había nombrado a Choupette como una de sus herederas (la fortuna total del diseñador se estima entre 150 y 300 millones de euros); no obstante, a siete años de la muerte del diseñador, Choupette no ha recibido un solo euro.
Francoise Cacote, ama de llaves y doncella personal de Choupette fue nombrada como su tutora oficial, Lagerfeld le dio a ambas un departamento en París para que Choupette no perdiera comodidad y estuviera siempre cuidada y acompañada.
Hasta la fecha se desconocen los motivos reales por los que la herencia de Karl Lagerfeld no ha sido entregada (a ninguno de sus herederos), sin embargo, el fisco francés y las leyes francesas prohiben que los animales tengan cuentas bancarias, por lo cual, Choupette no puede recibir su herencia.
Otro rumor apunta a que, estando en vida, Karl Lagerfeld fue notificado de cierta investigación por evasión fiscal; además, algunas de sus propiedades también arrojaron ciertas irregularidades fiscales, incluido el departamento de Choupette.
También se dice que el diseñador era generoso y derrochador (fuentes cercanas confirman que, en cuanto a las flores que debían decorar su casa, el presupuesto anual era de 1.7 millones de euros), por lo que se cree que la fortuna del diseñador no sea tan vasta.
Una última teoría aún más extraña dice que Lucien Fryedlendes, contador de Lagerfeld y supuesto albacea, desapareció bajo circunstancias sospechosas; se dice que murió en Israel en 2024.
De qué vive Choupette, la gata de Karl Lagerfeld
Lucas Bérullier y líder de la agencia My Pet Agency es quien se encarga ahora de la representación de Choupette y ayuda a Francoise a crear y llevar la imagen correcta, al menos la que Lagerfeld hubiera querido.
No pudo hacer tratos con el diseñador en vida, fue hasta después que pudo acercarse a Choupette para filtrar las invitaciones, campañas y colaboraciones.
A Karl Lagerfeld le gustaba decir públicamente que Choupette poseía su propia cuenta bancaria y que tan solo en un año había recaudado poco más de tres millones de dólares por trabajos publicitarios.
En la realidad, Bérullier aclara que dichas sumas se pagaban no por la imagen de Choupette en sí, sino porque detrás estaba presente el nombre de Karl Lagerfeld.
Actualmente, Bérullier elige cuidadosamente las campañas de Choupette y cuida su imagen pública (la cuenta de IG de Choupette tiene, a día de hoy, 285 mil seguidores), no obstante, los ingresos que percibe son mucho más modestos que las cantidades que recibía cuando el diseñador estaba presente.
Choupette vive tranquila, a salvo y feliz en el departamento que le heredó su padre junto a su tutora, Francoise, y eso es, mal que bien, lo que importa.
